Mientras los planes de estudio nacionales e internacionales avanzan hacia la digitalización, la inteligencia artificial y el aprendizaje híbrido, en Chiapas la realidad escolar se debate entre la pizarra de tiza y la desconexión total. De acuerdo con mediciones del INEGI y del Índice de Desarrollo Digital Estatal, nuestra entidad se mantiene de forma sistemática en el último lugar nacional en conectividad e infraestructura tecnológica, un factor que expertos y docentes señalan como la principal ancla del rezago educativo.
Andrea Gutiérrez, pedagoga y especialista en el desarrollo infantil, asegura que las estadísticas delinean un panorama crítico: apenas poco más de la mitad de los hogares chiapanecos cuentan con conexión a Internet fija o móvil, y cientos de miles de familias carecen de un teléfono celular inteligente por falta de recursos económicos, y esto complica el desarrollo de la niñez ya que actualmente el uso de la tecnología se convirtió en parte fundamental del aprendizaje en las primeras etapas.
En regiones rurales e indígenas de las zonas Altos, Selva y Fronteriza, la ausencia de redes de telefonía, la falta de energía eléctrica regular y la compleja geografía, convierten el derecho a la educación digital en una ilusión, la falta de acceso a las Tecnologías de la Información y Comunicación impacta directamente en el rendimiento escolar y trunca las oportunidades de desarrollo de la niñez y juventud chiapaneca.
Notinúcleo/ Juan Jesús Toledo