En el ejido Aztlán, del municipio de Huixtla, una cooperativa de 15 personas se dedica a la producción de la semilla de marañón o nuez de la india, donde la procesan, hornean y empaquetan para luego mandarla hasta la Ciudad de México, Guadalajara o Mérida, todo dentro de la reserva de la biosfera La Encrucijada, primero la hornean por 40 minutos a 250 grados, luego pasa al proceso de quebrado, separación de cáscara y nuez, y un segundo proceso de horneado, explicó su presidente, Manuel de Jesús Díaz López.
“Este es nuestro horno deshidratador, para que quede terminada, cocida totalmente la nuez, este horno lleva una temperatura de 150 grados por 12 horas en el horno para que quede totalmente cocido, ya después se lleva a otra área… esta es el área de despediculado, donde a la nuez se le quita la cascarilla y queda totalmente blanca, ya disponible para consumirlo, ya después se lleva al área de envasado”
Esta nuez, que lleva por nombre Nueztlán, se encuentra en presentaciones desde los 50 gramos hasta un kilo, la cooperativa realiza prácticas sustentables para abonar a la conservación del loro nuca amarilla, especie en peligro de extinción que habita esta área natural protegida.
“Tenemos proyectos de reforestación, también con eso estamos conservando el loro de nuca amarilla, por eso se ve ya en el logo de nuestro productora ahí está plasmado nuestro lorito con la intención de seguir conservando esta especie en peligro de extinción”
Con la compra de este producto, que además tiene alto valor nutricional, ayudas a proteger su hábitat, brindarle alimentación y cuidarlo de la caza.
Para Notinúcleo, Alejandra Orozco Ardines