Ali Larijani, presidente del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, fue abatido ayer en un bombardeo junto con su hijo Morteza y su guardaespaldas, convirtiéndose en la figura de mayor rango asesinada por Israel desde que el líder supremo, ayatollah Ali Jamenei, murió el primer día de la guerra lanzada por Washington y Tel Aviv.
Además, el comandante de la fuerza paramilitar Basij, Gholamreza Soleimani, también pereció en una jornada en la que Irán mantuvo sus ataques contra Israel, donde dos personas fallecieron en su capital y donde los misiles de la república islámica alcanzaron con éxito más de 100 objetivos militares y de seguridad en respuesta al asesinato de Larijani y sus acompañantes, informó el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Esta mañana se escucharon explosiones en Gush Dan, en el centro de ese país.
El organismo militar indicó que la muerte de Larijani y de otros dirigentes será “fuente de honor, fortaleza y despertar nacional contra la arrogancia global (Estados Unidos) y el frente sionista internacional”.
Horas antes, Israel anunció la muerte de Larijani y de Soleimani, quien comandaba la milicia islamita Basij, “quienes fueron eliminados anoche ”, declaró el ministro israelí de Defensa, Israel Katz.
En el ataque murió también el adjunto en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Bateni, el hijo de Larijani, quien era su asistente especial, según fuentes que reportaron a Iran International.
También pereció Qassem Qorei-shi, subdirector de Basij.