¿Compromiso ambiental o simulación criminal? Mientras el alcalde de Chiapa de Corzo, Límbano Domínguez, asegura cínicamente que las descargas de aguas negras hacia la maravilla natural del cañón del sumidero han sido reparadas, la realidad en el terreno lo deja en evidencia: EL AYUNTAMIENTO MIENTE.
Las denuncias ciudadanas, confirman que el municipio no solo no ha solucionado el problema, sino que es el principal agente contaminador del Río Grijalva. En una sola zona se han detectado al menos tres descargas activas de drenaje que fluyen sin control hacia el Cañón del Sumidero.
Este ecocidio no es solo negligencia, es un delito ambiental que pone en jaque el ecosistema y la salud de los chiapanecos, todo bajo la mirada omisa de una autoridad que prefiere el discurso político que la acción técnica.
Pero la crisis ambiental no es el único incendio que Límbano Domínguez no sabe (o no quiere) apagar. Sobre el Palacio Municipal pesa una sombra aún más oscura: los cuestionamientos sobre la presunta “narconómina” en la que aparece el municipio.
Las preguntas que el alcalde evade:
¿Dónde quedó la inversión para las plantas de tratamiento de aguas residuales?
¿Existe una investigación real sobre la infiltración de grupos delictivos en la nómina municipal?
¿Hasta cuándo se seguirá utilizando el Cañón del Sumidero como el basurero de aguas negras de su administración?
La población de Chiapa de Corzo exige transparencia, sanciones ambientales y respuestas claras sobre la seguridad del pueblo mágico.
Para Notinucleo Daniela Grajales