México ha empezado a delinear su estrategia para enfrentar una eventual crisis en la frontera con Estados Unidos si Donald Trump concreta la amenaza de realizar la mayor deportación de migrantes cuando asuma la presidencia.
Con la amenaza de mayores aranceles sobre sí, México apuesta por medidas para contener el avance de migrantes hacia la frontera, y otras que bloquearían las deportaciones hacia su territorio.
La mandataria ha sostenido dos diálogos telefónicos con el presidente electo, quien anunció que impondrá un arancel de 25% a las exportaciones de México y Canadá -sus socios en el tratado T-MEC- si no detienen la migración ilegal y el tráfico de fentanilo.
En la segunda plática, el 27 de noviembre, Sheinbaum desmintió que caravanas de migrantes avancen hacia Estados Unidos, como ocurrió en 2018 durante el primer gobierno de Trump (2017-2021).
Desde noviembre pasado salieron tres grupos de migrantes desde el sur de México, pero se han dispersado, a menudo tras recibir permisos de estadía.