No es posible establecer si el sismo de 6.5 grados con epicentro en San Marcos, Guerrero, que cimbró a México la mañana de este viernes 2 de enero, sea del tipo “precursor”, es decir, el preludio de un movimiento más fuerte por venir, explicó el doctor Luis Antonio Domínguez Ramírez, investigador titular del Instituto de Geofísica de la UNAM.
En entrevista con Excélsior, el experto de la máxima casa de estudios del país, recordó que científicamente no es posible pronosticar un sismo y mucho menos saber si se trata de un sismo precursor, hasta que se presenta otro de mayor magnitud en la misma región geográfica o sistema de fallas, a pocas horas o días de ocurrido el primero.
Explicó que los ejemplos más conocidos en México de sismos precursores o “dobletes sísmicos”, se remontan al 7 de junio de 1982 y al 15 de mayo de 1993, en Ometepec, Guerrero.
Detalló que el doblete de 1982, con sismos de 6.9 y 7.0 grados, ocurrió con cinco horas de diferencia, mientras que el doblete de 1993, con sismos de 5.9 grados, se presentó con una separación de apenas tres minutos.
Los sismos precursores efectivamente existen, pero es muy complejo poder decir si éste es un sismo precursor o no; lo más común es que sea el sismo principal y una serie de réplicas menores que se presentan, como las que estamos teniendo en estos momentos por cientos, según reporta el Servicio Sismológico Nacional”
El doctor Luis Antonio Domínguez Ramírez, destacó que el sismo de este 2 de enero de 2026, de 6.5 grados, comparte el epicentro de San Marcos, Guerrero, con el famoso sismo de 1957, que tiró al Ángel de la Independencia, con una magnitud de 7.5 grados.
Esto quiere decir que el sismo de 1957 liberó 30 veces más energía que el sismo actual de 2026”
El especialista del Instituto de Geofísica de la UNAM, dio a conocer que históricamente se han registrado cuatro sismos importantes en San Marcos, Guerrero, en 1907 de 7.8 grados; 1957 de 7.5 grados; 1989 de 6.9 grados y en 2026 de 6.5 grados.
Agregó que lo único que podemos hacer es aplicar medidas preventivas, estar atentos a la alerta sísmica y establecer un plan de emergencia en el hogar o en el trabajo, para evacuar las instalaciones de manera oportuna; tener a la mano víveres y documentos importantes.