La Secretaría de las Mujeres reforzó las acciones para prevenir y erradicar el embarazo infantil y adolescente en comunidades alejadas del país, donde las brigadistas enfrentan desinformación, machismo y la normalización de las uniones tempranas o forzadas. La estrategia cobró relevancia tras el caso de una niña de 11 años embarazada en Tamaulipas, situación que las autoridades señalaron como consecuencia de violencia sexual y que requiere protección integral y atención especializada.
La dependencia cuenta con 279 brigadistas que recorren distintas regiones para acercar información sobre derechos, salud sexual y reproductiva y prevención de la violencia. En comunidades de Guerrero, por ejemplo, las promotoras trabajan con autoridades tradicionales para generar acuerdos y enfrentar ideas arraigadas que dificultan que niñas y adolescentes conozcan y ejerzan sus derechos.
Uno de los principales retos es superar las barreras culturales y lingüísticas. Las brigadistas utilizan lenguas originarias como el mixteco, tlapaneco y tzeltal para comunicarse directamente con las familias y generar confianza. En Ocosingo, Chiapas, incluso realizan perifoneo comunitario y traducción simultánea, mientras que en otras regiones llevan las actividades directamente a escuelas y comunidades para hablar sobre métodos anticonceptivos, violencia sexual y derechos reproductivos.
La Secretaría de las Mujeres señaló que el acompañamiento institucional permite que adolescentes y familias sepan que cuentan con espacios seguros para pedir orientación y apoyo. Las acciones forman parte de una estrategia financiada con 39.9 millones de pesos del Fondo para el Bienestar y el Avance de las Mujeres (FOBAM) 2026. El objetivo es prevenir embarazos a edades tempranas y contribuir a que niñas y adolescentes puedan desarrollar sus proyectos de vida libres de violencia y de uniones forzadas.