A través de la UNACH y el programa “Chiapas Puede”, la docente investigadora rompe las barreras del analfabetismo, llevando la escuela a los hogares de los sectores más vulnerables.
Pamela Hernández
Tapachula, Chiapas.- En las comunidades de Tapachula Sur, el aprendizaje no siempre ocurre dentro de un aula con pizarrón y pupitres fijos. A veces, la educación llega en el maletín de una docente que recorre calles y toca puertas. Es la historia de la Dra. Gloria Amelia Gutú Moguel, investigadora de la Escuela de Lenguas de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), quien de junio a noviembre de 2025 se convirtió en el puente entre la oscuridad del analfabetismo y la luz del conocimiento para una docena de chiapanecos.
El programa “Chiapas Puede”, una iniciativa conjunta entre el Gobierno del Estado, el ICHEJA y la administración del Rector Oswaldo Chacón Rojas, nació con una misión clara: alfabetizar a la población adulta que, por razones de pobreza o falta de oportunidades, nunca sostuvo un lápiz en su infancia.
Para la Dra. Gutú, el reto no fue solo académico, sino logístico y humano. Su grupo, el Círculo de Estudio 320, se convirtió en un microcosmos de la realidad social de Chiapas: hombres dedicados a la albañilería y la pintura, mujeres adultas mayores de 70 años, personas con discapacidad motriz e intelectual, y jóvenes de 17 años que buscan en las letras un mejor futuro para sus familias.
“El reto es coincidir en los horarios, pues todos tienen vidas de mucho trabajo”, explica la Dra. Gutú. Ante la imposibilidad de reunir a todos en un solo sitio, la docente implementó una estrategia de “minicírculos”, desplazándose a las viviendas de los educandos. Esta metodología personalizada aseguró que una mujer en silla de ruedas o una madre en proceso de duelo no perdieran el hilo de sus lecciones.
Fase Inicial (Libro Rosa): Dominio de trazos básicos, reconocimiento de vocales y asociación de sonidos y Fase de Consolidación (Libro Verde): Construcción de oraciones, lectura de textos breves y, lo más significativo, el diseño de su propia firma.
Para reforzar el aprendizaje, la Dra. Gutú integró materiales didácticos dinámicos: canciones, juegos y el análisis de anuncios publicitarios o periódicos locales, logrando que el alfabeto dejara de ser un código extraño para convertirse en una herramienta cotidiana.
La labor de la UNACH no se limita a la enseñanza. La institución ha garantizado la movilidad de sus docentes a zonas como Salvador Urbina, cubriendo pasajes y otorgando permisos laborales para que la vocación de servicio no choque con las responsabilidades académicas.
Además, el componente social del programa incluye el esquema SIGA, que otorga un incentivo económico de $4,000 pesos a los alumnos tras completar satisfactoriamente sus cuatro meses de estudio y aprobar el examen final. Este recurso representa un alivio para las familias y un reconocimiento al esfuerzo de quienes, a pesar de las adversidades, decidieron que “nunca es tarde”.
Hoy, seis mujeres y seis hombres en Tapachula ya no dependen de un tercero para entender un documento o firmar su identificación oficial. La labor de la Dra. Gloria Amelia Gutú Moguel es testimonio de que la universidad pública no solo genera ciencia, sino que tiene el poder de transformar la identidad y la autoestima de su gente.