Eran las 11:49 de aquel 7 de septiembre de 2017 cuando la alarma sísmica comenzó a sonar, un fuerte movimiento telúrico, despertó a quienes se encontraban ya dormidos en sus hogares.
El terremoto de tuvo una magnitud de 8.2, y el epicentro se ubicó en el golfo de Tehuantepec a 137 km al suroeste de Pijijiapan, Chiapas, percibiéndose también en Oaxaca y Guerrero principalmente.
La población asegura haber sido una noche trágica… y es que este movimiento telúrico tuvo una duración de dos minutos, tiempo que las y los chiapanecos recuerdan lleno de angustia, miedo y desesperación.
El terremoto es considerado como el más destructivo en los últimos 100 años, la Secretaría de Protección Civil, reportó que, en Chiapas, de 107 municipios censados, 27 concentraron el 90 por ciento de los daños.
Además, el sismo cobró la vida de 102 personas, 82 de ellas en Oaxaca, 16 en Chiapas y4 en Tabasco. Así como un total de 57 mil 621 viviendas resultaron afectadas, cinco mil 485 viviendas inhabitables, 11 mil 292 necesitaron reparaciones, mientras que 40 mil 844 viviendas tuvieron daños menores y mil 100 fueron demolidas.
En este 2024, se cumplen siete años de este hecho histórico, que la población recuerda aún con terror.
Ya Chiapas ocupa el tercer lugar nacional con mayor sismicidad, autoridades frecuentemente convocan a simulacros para que la población se encuentre preparada para un sismo de tal magnitud, pero aún 4 de cada 10 habitantes se abstienen a participar.