El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que la isla tiene el “derecho absoluto y legítimo” de responder ante una eventual agresión militar de Estados Unidos, en medio del aumento de tensiones diplomáticas entre ambos países. El mandatario afirmó que Cuba “no representa una amenaza” para ninguna nación, pero advirtió que cualquier intervención provocaría consecuencias graves para ambas partes. ()
La controversia surgió luego de que medios estadounidenses difundieran reportes de inteligencia sobre la supuesta adquisición de drones militares por parte de La Habana, provenientes de Rusia e Irán. Según esas versiones, funcionarios cubanos habrían analizado escenarios de ataque contra instalaciones estadounidenses cercanas a la base naval de Guantánamo y objetivos próximos a Florida. El gobierno cubano rechazó las acusaciones y calificó los señalamientos como parte de una campaña para justificar mayores presiones políticas y económicas. ()
En paralelo, autoridades cubanas comenzaron a distribuir una guía de protección civil con recomendaciones para actuar ante posibles ataques militares, incluyendo preparación de mochilas de emergencia y protocolos de defensa. Mientras Washington mantiene sanciones y restricciones energéticas contra la isla, La Habana insiste en que está dispuesta al diálogo, aunque defenderá su soberanía frente a cualquier amenaza externa.