La afluencia de turistas a la zona arqueológica de Teotihuacan aumentó ayer de manera considerable en comparación con los dos días previos, luego de que el pasado 20 de abril un sujeto subió a la Pirámide de la Luna, donde disparó contra los asistentes, asesinó a una turista canadiense, lesionó a siete personas y luego se suicidó.
Este viernes, las revisiones a los visitantes y sus pertenencias, como mochilas, bultos y automóviles, fueron más rigurosas que el miércoles, cuando las autoridades reabrieron la zona arqueológica a los paseantes.
En cada una de las cinco puertas permanecen cuatro elementos de la Guardia Nacional acompañados de policías, auxiliares de la Ciudad de México y custodios del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quienes son los encargados de verificar el ingreso de los turistas.
En la puerta 2, las cajuelas de los automóviles fueron revisadas con paletas detectoras de metales por efectivos de la Guardia Nacional; además, inspeccionaron visualmente la unidad.
También hicieron lo mismo con los autobuses turísticos en los que trasladan a los visitantes, principalmente los que llevan menores de edad o alumnos que son llevados de paseo.
Después, los asistentes fueron sometidos a una revisión con la paleta detectora de metales, las cuales emiten un sonido cada vez que detectan llaves, monedas, hebillas o cualquier otro metal que se porte. Simultáneamente, otro elemento de la Guardia Nacional revisa mochilas, bolsas de mano o cualquier bulto que lleven las personas.