La fuga y posterior muerte del tigre de Bengala blanco Kenzo abrió una serie de investigaciones para determinar las responsabilidades legales tanto del centro donde se encontraba resguardado como de las autoridades que participaron en el operativo de captura. El caso ha generado un amplio debate sobre el manejo de fauna silvestre en cautiverio y la aplicación de los protocolos de emergencia.
Las primeras indagatorias se enfocan en el recinto Animal Experience, donde el felino escapó. Las autoridades detectaron presuntas irregularidades en las instalaciones y en el cumplimiento del plan de manejo autorizado, por lo que el establecimiento fue clausurado de manera temporal y los demás ejemplares bajo su resguardo quedaron asegurados mientras continúa el procedimiento administrativo.
Por otro lado, también se revisa la actuación del personal que intervino durante el operativo de captura. Aunque la versión oficial sostiene que el uso de armas de fuego fue una medida para proteger la integridad de los participantes ante un ataque del animal, especialistas y organizaciones dedicadas a la conservación de la fauna han solicitado una investigación para determinar si existieron errores técnicos o negligencia que pudieron evitar la muerte del tigre.
De comprobarse incumplimientos a la legislación ambiental o a los protocolos establecidos, los responsables podrían enfrentar sanciones administrativas, multas e incluso consecuencias penales, dependiendo de los resultados de los peritajes. El caso de Kenzo podría convertirse en un precedente sobre la regulación de los recintos privados que albergan especies silvestres y sobre la forma en que deben realizarse este tipo de operativos en México.