China ha consolidado en los últimos días dos avances significativos en su estrategia espacial: el lanzamiento marítimo del cohete Smart Dragon-3 (SD-3) con siete satélites a bordo y la exitosa prueba de ignición del nuevo cohete pesado Long March-10 (LM-10), clave para su programa lunar.
El despegue se realizó el jueves a las 14:37 (hora de Beijing) desde aguas cercanas a la costa de Yangjiang, provincia de Guangdong, bajo la coordinación del Centro de Lanzamiento de Satélites de Taiyuan. Entre los siete satélites enviados a órbita se incluyó el PRSC-EO2 de Pakistán, equipado con cargas ópticas de alta resolución para cartografía, monitoreo ambiental y gestión de desastres.
Este lanzamiento representa la cuarta misión comercial del SD-3, demostrando su capacidad para transportar múltiples cargas útiles y consolidando la cooperación espacial entre China y Pakistán.
Ensayo del Long March-10 para el programa lunar
En paralelo, China ejecutó en Wenchang (Hainan) el primer vuelo de prueba con ignición del Long March-10, un cohete de nueva generación diseñado para misiones tripuladas a la Luna. La prueba incluyó un escenario crítico de máxima presión dinámica (Max-Q), donde la cápsula tripulada Mengzhou activó su sistema de escape y amerizó de forma controlada, validando la seguridad de la tripulación en condiciones extremas.
La primera etapa del LM-10 también realizó un descenso controlado y amerizó en el mar, marcando un avance hacia la reutilización parcial del sistema, un concepto que acerca a China a la eficiencia operativa de programas como Artemis en Estados Unidos.
El plan contempla dos lanzamientos separados del LM-10: uno para enviar el módulo de alunizaje Lanyue y otro para transportar a la tripulación en la cápsula Mengzhou. Ambos vehículos se encontrarán en órbita lunar antes de descender a la superficie, con el objetivo estratégico de poner a un ser humano en la Luna antes de 2030