En Chiapas, la violencia contra las mujeres sigue dejando historias marcadas por el dolor, el miedo y la desigualdad. El caso de Petrona “N”, una mujer indígena embarazada y madre de cinco hijos, hoy investigada por la muerte de su esposo en el municipio de Tenejapa, ha encendido nuevamente la alarma social.
Organizaciones como el colectivo 50+1 han alzado la voz para exigir que el proceso se lleve con perspectiva de género, señalando que no se puede ignorar el contexto de violencia en el que viven muchas mujeres. donde la relación estaba marcada por conflictos y situaciones que podrían apuntar a un entorno de violencia previa.
Este caso no es aislado. En la entidad, los feminicidios, la violencia familiar y los abusos siguen en aumento, afectando principalmente a mujeres en comunidades vulnerables, donde muchas veces el silencio y la falta de apoyo institucional agravan la situación.
Más allá de un caso legal, lo que se pone sobre la mesa es una pregunta inminente: ¿cuántas mujeres más viven situaciones similares sin ser escuchadas?
Colectivos y familias insisten en la visibilización de estos casos, piden justicia y garantizar protección para las mujeres que viven bajo riesgo.
Para Notinucleo Víctor Pérez